viernes, 26 de agosto de 2011
Fanart - Garnet Rune
El pasado lunes fue el cumpleaños de Aurora, una de las mitades de St. Kôsen, así que aproveché la ocasión para dibujar un fanartillo de Garnet Rune, protagonista de su obra Lêttera, que salió el año pasado dentro de la línea gaijin de Glénat.
No perdáis de vista ni la ya publicada Lêttera, ni la próxima Daemonium, que saldrá a la venta este otoño, para el Salón del Manga de Barcelona. Producto español de calidad 100%.
lunes, 22 de agosto de 2011
El Guardían de los Secretos
En abril asistí a la presentación y firma de Invierno, la novela de la estupenda y cachonda Zínnabar. Yo, con mi escaso conocimiento de la actualidad literaria, iba con los deberes hechos por esta parte, pero no conocía a la otra autora del evento, Carolina Iñesta Quesada, ni su obra, El Guardían de los Secretos. Aún así, la breve introducción que nos hizo, los vídeos que habían preparado algunos lectores y sus positivas opiniones, y especialmente, la ilusión y la entrega que demostraba Carolina por su novela, me convenció rápidamente para pillar allí mismo un ejemplar y llevármelo firmadito a casa.
El Guardián de los Secretos es una novela romántica de aventuras, cargada de elementos reales y varias referencias a personalidades históricas. Tal y como nos la vendieron, la historia trataba sobre descubrir y/o destruir un libro de gran importancia para la Iglesia Católica al estilo de El Código Da Vinci, con Erzsébet Bathory, la Condesa Sangrienta, como uno de los personajes principales (más una historia de amor con un chiquito guapo de por medio). La cosa pintaba la mar de interesante, especialmente por el morbo que podía ofrecer la historia de una asesina de jovencitas, que gusta de darse baños de sangre para conservarse joven eternamente. Pero desde entonces hasta hoy no había logrado terminar de leerlo.
Yo no soy muy lectora, pero si me engancho, me engancho (cosa que me ocurrió con Invierno, que me lo leí en dos días, sin soltarlo ni para comer). En este caso, he tenido que pasar más de 250 páginas hasta encontrar el punto en que la cosa me arrastrara por fin. Y es que al poco de empezar la lectura no pude evitar catalogarla de ingenua y obvia. Ingenua porque los personajes, que persiguen un codiciado manuscrito desde varios frentes, van siempre con la verdad por delante y revelan sus intenciones delante de todo el mundo. Sin giros, sin misterios, sin mentiras, confiando plenamente unos en otros. Tan solo un personaje en muy segundo plano hace la pirula. Pero de los que controlaban el cotarro, me costaba creer que fueran tan cándidos. Y obvia, porque después de tanta ingenuidad, no podía esperar ya giros bruscos que descompusieran el ritmo sin prisa pero sin pausa de la historia. Por cada personaje ingenuo, se daba un paso seguro en la búsqueda del códice. Sin errores, sin dudas, siempre acertando a la primera, siempre con algún secundario espontáneo que con toda su buena fe, echaba una mano en el momento y el lugar oportunos. El gran secreto que los personajes tratan de descubrir parecen ya conocerlo de antemano, incluída la ambiciosa descendiente de la condesa. Incluso, el ingrediente secreto es tan obvio que con solo nombrar a la condesa Bathory ya sabe uno cuál es.
La narrativa, fluída y ligera, me pareció que abusaba de la primera persona, del punto de vista de la protagonista femenina, que pronto se ciega en lo maravilloso y perfecto que es su compañero masculino, sin dar pie apenas a atisbar la historia desde la perspectiva del resto de personajes, todos ellos con unas convicciones más claras y definidas desde el principio. Todo aquello que no concierne directamente al interés de Anna (la protagonista) o a lo que alcanza su vista, pasa de forma rápida y sin entretenerse. De ahí que no se llegue a desarrollar de forma más profunda la amistad entre Anna y Vincent, o que la referencia a la condesa sangrienta aparezca casi "por necesidad" de tener un villano claro y directo en el que no alberguen dudas de cuál es su posición en la historia.
Aún así, Carolina sabe narrar la historia por etapas, cumpliendo en cada una de ellas su cometido (resolver el acertijo para la siguiente pista, descubrir si el personaje más cercano es aliado o enemigo, avanzar un paso más en su romance con Thomas), contando una historia equilibrada donde nada sobra y nada falta, con una introducción, desarrollo y conclusión fácilmente diferenciadas tanto en el hilo argumental como en los personajes.
Si bien Thomas es el personaje más activo y sorprendente de la historia (el único que escapaba un poco de la linealidad de la historia), es Vincent el que a mí me ha conquistado. El joven monje rubio y noble, al que se podía ver su expresión escandalizada y su nerviosismo constante, que se rebela contra su orden con tal de seguir sus ideales. Vincent era ingenuo de verdad, o muy buena persona, así que no desentonaba verlo dejarse arrastrar por lo que requiriera el momento. He echado en falta más muestras de complicidad con Anna, más camadería con Thomas, más enfrentamientos con su orden, en fin, un desarrollo mayor de un personaje que no estaba puesto solo en un momento concreto, sino que es enfocado en primer plano.
Tal vez toda mi opinión esté infundada por mi perspectiva de la vida, o mi situación actual, o mi escepticismo, porque al recordar aquella presentación, la pasión y la cantidad de sentimientos personales que la autora incluyó en la historia, puedo suponer fácilmente cuánto de su amor a su gente, a su tierra, a la ilusión de los viajes para documentarse, hay en la novela. Más que narrada desde la perspectiva de Anna, diría que está contada desde su propia perspectiva, imaginando que ella es la auténtica heroína que vive la aventura por Europa, se topa con un gran amor (de hecho, su novio se llama también Tomás) y descubre entrañables compañeros (como el cura de Santa María o la mención a su propia abuela). De ahí que, tras una grata experiencia escribiendo, no haya maldad ni en un solo rincón de la novela, todo se concentre en la abominable condesa sangrienta. Visto así, planteándote que vas a leer un viaje positivo, sin más pretensiones (porque otro punto a favor es que la historia no es nada pretenciosa, algo que temía al plantear "un secreto que cambiará el mundo") es una lectura agradable y sobre todo, muy visual, gracias a las extensas y detalladas descripciones y referencias a lugares como París o el Escorial.
Mención especial al capítulo de Elche, en el que se describe la Basílica de Santa María, el Palacio de Altamira o se cita a la virgen de Cantó xD. El poema para mí ha sido muy fácil de descifrar.
El Guardián de los Secretos es una novela romántica de aventuras, cargada de elementos reales y varias referencias a personalidades históricas. Tal y como nos la vendieron, la historia trataba sobre descubrir y/o destruir un libro de gran importancia para la Iglesia Católica al estilo de El Código Da Vinci, con Erzsébet Bathory, la Condesa Sangrienta, como uno de los personajes principales (más una historia de amor con un chiquito guapo de por medio). La cosa pintaba la mar de interesante, especialmente por el morbo que podía ofrecer la historia de una asesina de jovencitas, que gusta de darse baños de sangre para conservarse joven eternamente. Pero desde entonces hasta hoy no había logrado terminar de leerlo.Yo no soy muy lectora, pero si me engancho, me engancho (cosa que me ocurrió con Invierno, que me lo leí en dos días, sin soltarlo ni para comer). En este caso, he tenido que pasar más de 250 páginas hasta encontrar el punto en que la cosa me arrastrara por fin. Y es que al poco de empezar la lectura no pude evitar catalogarla de ingenua y obvia. Ingenua porque los personajes, que persiguen un codiciado manuscrito desde varios frentes, van siempre con la verdad por delante y revelan sus intenciones delante de todo el mundo. Sin giros, sin misterios, sin mentiras, confiando plenamente unos en otros. Tan solo un personaje en muy segundo plano hace la pirula. Pero de los que controlaban el cotarro, me costaba creer que fueran tan cándidos. Y obvia, porque después de tanta ingenuidad, no podía esperar ya giros bruscos que descompusieran el ritmo sin prisa pero sin pausa de la historia. Por cada personaje ingenuo, se daba un paso seguro en la búsqueda del códice. Sin errores, sin dudas, siempre acertando a la primera, siempre con algún secundario espontáneo que con toda su buena fe, echaba una mano en el momento y el lugar oportunos. El gran secreto que los personajes tratan de descubrir parecen ya conocerlo de antemano, incluída la ambiciosa descendiente de la condesa. Incluso, el ingrediente secreto es tan obvio que con solo nombrar a la condesa Bathory ya sabe uno cuál es.
La narrativa, fluída y ligera, me pareció que abusaba de la primera persona, del punto de vista de la protagonista femenina, que pronto se ciega en lo maravilloso y perfecto que es su compañero masculino, sin dar pie apenas a atisbar la historia desde la perspectiva del resto de personajes, todos ellos con unas convicciones más claras y definidas desde el principio. Todo aquello que no concierne directamente al interés de Anna (la protagonista) o a lo que alcanza su vista, pasa de forma rápida y sin entretenerse. De ahí que no se llegue a desarrollar de forma más profunda la amistad entre Anna y Vincent, o que la referencia a la condesa sangrienta aparezca casi "por necesidad" de tener un villano claro y directo en el que no alberguen dudas de cuál es su posición en la historia.
Aún así, Carolina sabe narrar la historia por etapas, cumpliendo en cada una de ellas su cometido (resolver el acertijo para la siguiente pista, descubrir si el personaje más cercano es aliado o enemigo, avanzar un paso más en su romance con Thomas), contando una historia equilibrada donde nada sobra y nada falta, con una introducción, desarrollo y conclusión fácilmente diferenciadas tanto en el hilo argumental como en los personajes.
Si bien Thomas es el personaje más activo y sorprendente de la historia (el único que escapaba un poco de la linealidad de la historia), es Vincent el que a mí me ha conquistado. El joven monje rubio y noble, al que se podía ver su expresión escandalizada y su nerviosismo constante, que se rebela contra su orden con tal de seguir sus ideales. Vincent era ingenuo de verdad, o muy buena persona, así que no desentonaba verlo dejarse arrastrar por lo que requiriera el momento. He echado en falta más muestras de complicidad con Anna, más camadería con Thomas, más enfrentamientos con su orden, en fin, un desarrollo mayor de un personaje que no estaba puesto solo en un momento concreto, sino que es enfocado en primer plano.
Tal vez toda mi opinión esté infundada por mi perspectiva de la vida, o mi situación actual, o mi escepticismo, porque al recordar aquella presentación, la pasión y la cantidad de sentimientos personales que la autora incluyó en la historia, puedo suponer fácilmente cuánto de su amor a su gente, a su tierra, a la ilusión de los viajes para documentarse, hay en la novela. Más que narrada desde la perspectiva de Anna, diría que está contada desde su propia perspectiva, imaginando que ella es la auténtica heroína que vive la aventura por Europa, se topa con un gran amor (de hecho, su novio se llama también Tomás) y descubre entrañables compañeros (como el cura de Santa María o la mención a su propia abuela). De ahí que, tras una grata experiencia escribiendo, no haya maldad ni en un solo rincón de la novela, todo se concentre en la abominable condesa sangrienta. Visto así, planteándote que vas a leer un viaje positivo, sin más pretensiones (porque otro punto a favor es que la historia no es nada pretenciosa, algo que temía al plantear "un secreto que cambiará el mundo") es una lectura agradable y sobre todo, muy visual, gracias a las extensas y detalladas descripciones y referencias a lugares como París o el Escorial.
Mención especial al capítulo de Elche, en el que se describe la Basílica de Santa María, el Palacio de Altamira o se cita a la virgen de Cantó xD. El poema para mí ha sido muy fácil de descifrar.
viernes, 19 de agosto de 2011
Port Aventura 2011
Hay quien todos los años se va a veranear a su pueblo, o al camping, o a la playa. En mi casa nuestro lugar de veraneo es Port Aventura. Todos los veranos por agosto pasamos 4 días entre el parque y uno de los hoteles de allí, sin coche, sin cocinar, solo piscina, atracciones y espectáculos. Poco importa ya sabernos de memoria cada paso. Allí estamos tan cómodos como en casa.
Pero parece que Port Aventura se ha subido al carro de la crisis. A mi juicio, no la padece en absoluto, pero ellos dicen que sí y han hecho un algunos recortes, que para los que llevamos tantos años seguidos yendo, se notan un poco. Algunos puestecillos de tentempiés y bebidas cerrados, menos personal trabajando (ahí yo no noté nada, pero la propia recepcionista nos lo comentó), recorte de los privilegios a los huéspedes de los hoteles (se acabó el Beach Club y sobre todo, se acabaron los pases express) y principalmente, apertura de las atracciones cada vez más tarde y cierres más tempranos. Lo que concierne a las atracciones es lo que más duele, pues con el gentío que hay cada día (una media de 30.000 visitantes), no disponer de pases express te hace perder el día en tres atracciones, y cuando el calor aprieta, un remojón en las tres atracciones de agua es casi lo único que te alivia. Así que todo el mundo se tira a comprar algún tipo de pase. El negocio es redondo.
Por otra parte, el parque abre antes de las 10 de la mañana, y cierra a las 12 de la noche, pero no pone en marcha algunas de sus atracciones estrella hasta las 11 o las 12, y las detiene entre las 9.30 y las 10.30 de la noche. Esperar hasta las 12 para poner en marcha Silver River Flumes (los troncos), cerrar Furius Baco sobre las 9.30 de la noche (la atracción principal del parque, situada además en la zona donde más se concentra la gente por la noche hasta el cierre) o tener en funcionamiento un solo tren para desplazar a la gente por el parque, no aligera el ritmo y el día cunde la mitad. Espero que no hagan más recortes aún, o acabarán por hundir un parque que puede permitirse ofrecer muchos más servicios.
Salvando esos detalles, Port Aventura sigue siendo un punto de diversión asegurada (siempre que quieras pasártelo bien y te guste el rollo algo frenético). Ya no me veo capaz de hacer una visita de un solo día al parque, pues la cantidad de atracciones y espectáculos que uno no debe perderse es imposible de abarcar en tan poco tiempo. Pero si no se puede más, hay algunas cosas que uno no puede perderse por nada:
- Furius Baco: la primera atracción que uno se encuentra al entrar es una montaña rusa de 40 segundos de recorrido. Velocidad y aceleración pura y dura, que arranca con un lanzamiento de golpe que te deja pegado al asiento. No importa las veces que subas, siempre bajas con el mismo subidón en el cuerpo y con ganas de repetir. El pistoletazo de salida, pasando de 0 a 135km/h en 3 segundos no es algo a lo que uno pueda acostumbrarse. Lo mejor es que al ser una atracción de velocidad, apenas tiene grandes curvas, va a ras del suelo y solo tiene un looping, así tu cuerpo solo sufre por la monstruosa presión. Ni mareos ni vértigos ni nada. Subid sin miedo, que bajaréis como nuevos. Nota: nunca hagáis la cola por la mañana, estaréis perdiendo el tiempo. A partir de las 3 de la tarde, cuando la gente está terminando de comer, es cuando menos gente hay. Si no, preparáos para casi 3 horas de cola. Ah! la primera fila es insuperable, haced cola para ella siempre que os lo permitan.
- Huracan Condor: solemos llamarlo "el palo" o "la torre". Una columna de 100 metros de altura desde la que bajas en caída libre durante un par de segundos. Aún se me encoge el estómago cada vez que hago la cola para subir. Si tenéis vértigo, no os lo penséis mucho u os quedaréis abajo de tanto pensarlo. Alto está, yo lo aviso (he visto a más de uno echarse a llorar de la impresión), pero la adrenalina que se descarga de un golpe vale la pena. De nuevo, esto ni marea ni nada. Suelo decir que el condor es una atracción psicológica, donde tu mente es la que sufre, mientras que el furius o el dragon son más físicas. Nota: si queréis que os dé más impresión, intentad que os suban "cogidos por los huevos" xD. De los 5 vagones, tres tienen asientos habituales y dos solo una barra, que hace el efecto de un sillín de bicicleta. Subir de pie, viendo el suelo desde todos los huecos, acojona al más pintado. Pero qué lástima que ya no inclinen el asiento hacia adelante como hacían el primer año. Otro detalle, se tarda lo mismo haciendo la cola de grupos desde el principio de la parte techada, que 20 personas en la cola de individuales. Lo digo para que no penséis que la de uno es mucho más rápido, porque no le cunde nada.
- Dragon Khan: más que un must-ride, es una cuestión de cultura popular. Si vas a PA, no puedes decir que no te montaste en el dragon. Con una bajada de unos 50 metros de alto para arrancar el viaje, pasando por unos 8 loopings a más de 100 km/h, si no tenéis el estómago en regla, no montéis. El daño físico que puede haceros en vuestra cabecita y en vuestro aparato intestinal, no es algo que se deba obviar. Así que subid con todas las ganas, con el cuerpo entero y a ser posible con el estómago no muy lleno. Nota: de nuevo, la primera fila causa más impresión, da menos coletazos y marea menos.
- Tutuki Splash: en días de mucho calor, el tutuki os va a salvar la mañana. En un par de bajadas en barca desde lo alto de una montaña hasta un lago os vais a pegar la calada del siglo. Totalmente apto para todos los públicos. Da igual la edad o el vértigo, un chapuzón siempre viene bien (así que en verano, dejaos de chubasqueros, que veo mucho loco suelto que aún con 35º se lo pone ºoº). Al mismo nivel pondría Silver River Flumes (los troncos) y Grand Canyon Rapids (los donuts), pero aunque los donuts a mí me resulten más divertidos, el tutuki moja mucho más. Aún así, tengo la sensación de que cada año mojan menos. No se pueden comparar a las increíbles chopadas que te pegas en los rápidos y la barca del parque Warner (ahí sí que sales hecho una sopa). Nota: meted el móvil y el dinero en una bolsita de plástico. A más de uno se le ha fastidiado el móvil por culpa del agua.
- Hola, Port Aventura (espectáculo): un ratito de baile y acrobacias dentro del teatro maya, con grandes butacas y aire acondicionado. Aunque no pueda compararse al espectacular show China Town que estuvo durante muchos años (eso sí que era impactante), el repertorio de acróbatas y el grupo de bailarines lo hace estupendamente bien y es muy variado. Desde contorsionistas, pasando por equilibristas hasta humoristas en camas elásticas, ambientan cada miniactuación en cada uno de los mundos de PA. Este año han ampliado el repertorio de canciones propias del parque, así que aunque al principio rayen un poco, pronto te pasas el día tarareando eso de "hola, hola, holahola~~~~". Nota: el último espectáculo del día es diferente al resto, tiene más gente sobre el escenario y pretende ser más soberbio, pero las filigranas que se hacen los otros shows son más divertidos y te falta tiempo para aplaudir. Si puedes sentarte en primera fila, te impresionará mucho más.
- Restaurante Bora-Bora y Pareos en Bora-Bora: un buen buffet para comer, con platos variados (el típico pollo con patatas, hamburguesa con piña (xD), entrecot, lasaña y curry) a precio asequible (entre 10-15€ dependiendo del número de platos que cojas). En el salón de no fumadores, realizan un modesto pero muy divertido espectáculo con bailarines polynesios, que además de enseñar cómo atarse un pareo, sacan a los niños a bailar "el chiki chiki". Los que me conocen saben que soy fan de los bailarines polynesios y de sus tatuajes, así que dejadme que os recomiende también el espectáculo Aloha Taití (la pega de este es que es por la mañana en una grada sin cubierta, así que pega un sol de justicia).
- Buffet Marco Polo: nuestro último descubrimiento. Teníamos miedo de que los restaurantes pijos no valieran la pena, pero nop. Por un poco más, 23€, la diferencia de comida es enorme. Este buffet libre ofrece tanto comida mediterránea (paella, pescado, patatas fritas, etc) como comida china (rollito, pan chino, ternera en salsa, arroz de varios tipos), ensaladas personalizadas y postres variados, y en la cantidad que uno guste.

Este año además, inauguraron una nueva zona temática, Sésamo Aventura, un área pequeñita pero muy cuca, cuidada al detalle y con una ambientación colorida y acogedora. Quién dice que estas cosas son solo para niños. Las risas que nos echamos en El salto de Blas o montados en el monoraíl del Coco Piloto fueron estupendas. Ya hacía falta alguna zona para niños. Lo cierto es que el parque está muy encarado a los adultos y las atracciones fuertes, y se notaba la carencia de un rincón donde los peques se explayaran a su gusto.
Bueno, si vais al parque, haced vuestra propia ruta, pues estas son solo mis recomendaciones ;P , pero sea como sea, espero que os lo paséis al menos la mitad de bien que me lo paso yo xD.
Pero parece que Port Aventura se ha subido al carro de la crisis. A mi juicio, no la padece en absoluto, pero ellos dicen que sí y han hecho un algunos recortes, que para los que llevamos tantos años seguidos yendo, se notan un poco. Algunos puestecillos de tentempiés y bebidas cerrados, menos personal trabajando (ahí yo no noté nada, pero la propia recepcionista nos lo comentó), recorte de los privilegios a los huéspedes de los hoteles (se acabó el Beach Club y sobre todo, se acabaron los pases express) y principalmente, apertura de las atracciones cada vez más tarde y cierres más tempranos. Lo que concierne a las atracciones es lo que más duele, pues con el gentío que hay cada día (una media de 30.000 visitantes), no disponer de pases express te hace perder el día en tres atracciones, y cuando el calor aprieta, un remojón en las tres atracciones de agua es casi lo único que te alivia. Así que todo el mundo se tira a comprar algún tipo de pase. El negocio es redondo.Por otra parte, el parque abre antes de las 10 de la mañana, y cierra a las 12 de la noche, pero no pone en marcha algunas de sus atracciones estrella hasta las 11 o las 12, y las detiene entre las 9.30 y las 10.30 de la noche. Esperar hasta las 12 para poner en marcha Silver River Flumes (los troncos), cerrar Furius Baco sobre las 9.30 de la noche (la atracción principal del parque, situada además en la zona donde más se concentra la gente por la noche hasta el cierre) o tener en funcionamiento un solo tren para desplazar a la gente por el parque, no aligera el ritmo y el día cunde la mitad. Espero que no hagan más recortes aún, o acabarán por hundir un parque que puede permitirse ofrecer muchos más servicios.
Salvando esos detalles, Port Aventura sigue siendo un punto de diversión asegurada (siempre que quieras pasártelo bien y te guste el rollo algo frenético). Ya no me veo capaz de hacer una visita de un solo día al parque, pues la cantidad de atracciones y espectáculos que uno no debe perderse es imposible de abarcar en tan poco tiempo. Pero si no se puede más, hay algunas cosas que uno no puede perderse por nada:
- Furius Baco: la primera atracción que uno se encuentra al entrar es una montaña rusa de 40 segundos de recorrido. Velocidad y aceleración pura y dura, que arranca con un lanzamiento de golpe que te deja pegado al asiento. No importa las veces que subas, siempre bajas con el mismo subidón en el cuerpo y con ganas de repetir. El pistoletazo de salida, pasando de 0 a 135km/h en 3 segundos no es algo a lo que uno pueda acostumbrarse. Lo mejor es que al ser una atracción de velocidad, apenas tiene grandes curvas, va a ras del suelo y solo tiene un looping, así tu cuerpo solo sufre por la monstruosa presión. Ni mareos ni vértigos ni nada. Subid sin miedo, que bajaréis como nuevos. Nota: nunca hagáis la cola por la mañana, estaréis perdiendo el tiempo. A partir de las 3 de la tarde, cuando la gente está terminando de comer, es cuando menos gente hay. Si no, preparáos para casi 3 horas de cola. Ah! la primera fila es insuperable, haced cola para ella siempre que os lo permitan.- Huracan Condor: solemos llamarlo "el palo" o "la torre". Una columna de 100 metros de altura desde la que bajas en caída libre durante un par de segundos. Aún se me encoge el estómago cada vez que hago la cola para subir. Si tenéis vértigo, no os lo penséis mucho u os quedaréis abajo de tanto pensarlo. Alto está, yo lo aviso (he visto a más de uno echarse a llorar de la impresión), pero la adrenalina que se descarga de un golpe vale la pena. De nuevo, esto ni marea ni nada. Suelo decir que el condor es una atracción psicológica, donde tu mente es la que sufre, mientras que el furius o el dragon son más físicas. Nota: si queréis que os dé más impresión, intentad que os suban "cogidos por los huevos" xD. De los 5 vagones, tres tienen asientos habituales y dos solo una barra, que hace el efecto de un sillín de bicicleta. Subir de pie, viendo el suelo desde todos los huecos, acojona al más pintado. Pero qué lástima que ya no inclinen el asiento hacia adelante como hacían el primer año. Otro detalle, se tarda lo mismo haciendo la cola de grupos desde el principio de la parte techada, que 20 personas en la cola de individuales. Lo digo para que no penséis que la de uno es mucho más rápido, porque no le cunde nada.
- Dragon Khan: más que un must-ride, es una cuestión de cultura popular. Si vas a PA, no puedes decir que no te montaste en el dragon. Con una bajada de unos 50 metros de alto para arrancar el viaje, pasando por unos 8 loopings a más de 100 km/h, si no tenéis el estómago en regla, no montéis. El daño físico que puede haceros en vuestra cabecita y en vuestro aparato intestinal, no es algo que se deba obviar. Así que subid con todas las ganas, con el cuerpo entero y a ser posible con el estómago no muy lleno. Nota: de nuevo, la primera fila causa más impresión, da menos coletazos y marea menos.- Tutuki Splash: en días de mucho calor, el tutuki os va a salvar la mañana. En un par de bajadas en barca desde lo alto de una montaña hasta un lago os vais a pegar la calada del siglo. Totalmente apto para todos los públicos. Da igual la edad o el vértigo, un chapuzón siempre viene bien (así que en verano, dejaos de chubasqueros, que veo mucho loco suelto que aún con 35º se lo pone ºoº). Al mismo nivel pondría Silver River Flumes (los troncos) y Grand Canyon Rapids (los donuts), pero aunque los donuts a mí me resulten más divertidos, el tutuki moja mucho más. Aún así, tengo la sensación de que cada año mojan menos. No se pueden comparar a las increíbles chopadas que te pegas en los rápidos y la barca del parque Warner (ahí sí que sales hecho una sopa). Nota: meted el móvil y el dinero en una bolsita de plástico. A más de uno se le ha fastidiado el móvil por culpa del agua.
- Hola, Port Aventura (espectáculo): un ratito de baile y acrobacias dentro del teatro maya, con grandes butacas y aire acondicionado. Aunque no pueda compararse al espectacular show China Town que estuvo durante muchos años (eso sí que era impactante), el repertorio de acróbatas y el grupo de bailarines lo hace estupendamente bien y es muy variado. Desde contorsionistas, pasando por equilibristas hasta humoristas en camas elásticas, ambientan cada miniactuación en cada uno de los mundos de PA. Este año han ampliado el repertorio de canciones propias del parque, así que aunque al principio rayen un poco, pronto te pasas el día tarareando eso de "hola, hola, holahola~~~~". Nota: el último espectáculo del día es diferente al resto, tiene más gente sobre el escenario y pretende ser más soberbio, pero las filigranas que se hacen los otros shows son más divertidos y te falta tiempo para aplaudir. Si puedes sentarte en primera fila, te impresionará mucho más.
- Restaurante Bora-Bora y Pareos en Bora-Bora: un buen buffet para comer, con platos variados (el típico pollo con patatas, hamburguesa con piña (xD), entrecot, lasaña y curry) a precio asequible (entre 10-15€ dependiendo del número de platos que cojas). En el salón de no fumadores, realizan un modesto pero muy divertido espectáculo con bailarines polynesios, que además de enseñar cómo atarse un pareo, sacan a los niños a bailar "el chiki chiki". Los que me conocen saben que soy fan de los bailarines polynesios y de sus tatuajes, así que dejadme que os recomiende también el espectáculo Aloha Taití (la pega de este es que es por la mañana en una grada sin cubierta, así que pega un sol de justicia).- Buffet Marco Polo: nuestro último descubrimiento. Teníamos miedo de que los restaurantes pijos no valieran la pena, pero nop. Por un poco más, 23€, la diferencia de comida es enorme. Este buffet libre ofrece tanto comida mediterránea (paella, pescado, patatas fritas, etc) como comida china (rollito, pan chino, ternera en salsa, arroz de varios tipos), ensaladas personalizadas y postres variados, y en la cantidad que uno guste.

Este año además, inauguraron una nueva zona temática, Sésamo Aventura, un área pequeñita pero muy cuca, cuidada al detalle y con una ambientación colorida y acogedora. Quién dice que estas cosas son solo para niños. Las risas que nos echamos en El salto de Blas o montados en el monoraíl del Coco Piloto fueron estupendas. Ya hacía falta alguna zona para niños. Lo cierto es que el parque está muy encarado a los adultos y las atracciones fuertes, y se notaba la carencia de un rincón donde los peques se explayaran a su gusto.
Bueno, si vais al parque, haced vuestra propia ruta, pues estas son solo mis recomendaciones ;P , pero sea como sea, espero que os lo paséis al menos la mitad de bien que me lo paso yo xD.
lunes, 1 de agosto de 2011
Crónica del concierto de Gackt en Barcelona
Puede que empiece a caerle mal a la gente que lea lo que voy a escribir xD. Espero que no seáis unos fans muy sensibles, no es mi intención tocaros la moral xD.
El sábado pasado Gackt pasó por Barcelona para dar otro concierto de su gira europea con el grupo Yellow Fried Chickenz, en la sala Razzmatazz. Admito que nunca he sido muy fan del tío Gakuto, pero tiene canciones chulas, está macizo y me hace gracia su sobreactuado estupendismo. Me cae bien. Cuando se anunció hace cosa de dos meses que volvería en concierto, y tras escuchar las críticas y los ánimos de la gente que lo vio el año pasado, no tardé en animarme a ir a verlo también. Leñe, Gakuto no va a venir todos los años a España (o quizá sí, quién sabe xD, está en racha). Así que tiramos la casa por la ventana y me preparé para un finde de cachondeo con mis amigos de Barna con excusa de ir a ver al bello.
Quién me iba a decir que llegar a verlo iba a costar tanto. Empezando por el sustillo del jueves anterior con la noticia de la cancelación del concierto de Toulouse debido a una avería en el transporte, pasando por la tormenta monzónica que nos cayó en la cola y que nos puso como auténticas sopas (rayos y granizo incluidos), la ligera tensión entre las fans más acérrimas que se agobiaban por haber deshecho la cola por la lluvia y no poder mover a la gente para volver a su sitio (las buenas maneras no abundan en el mundo, tuve que hacer de pacificadora un par de veces), y terminando de nuevo con la amenaza de cancelación por el estado de la sala, en la que también había entrado agua, por fin se abrieron las puertas para pasar al tan ansiado concierto.
Decir que los dos chinorris que te instaban a comprar merchandising, con sus resplandecientes sonrisas, eran tan monos que te daban subidón ya desde la entrada de la sala. Pudimos pillar una estupenda 4-5 fila en el lateral izquierdo, frente al guitarrista Yu, en la que pronto un cámara del staff empezó a grabarnos descaradamente a mi amiga y a los de alrededor (fijo que salimos en algún vídeo de la gira xD), pero el olor a humanidad mojada y el sandwich en el que nos apresaron por un lado un grupo de estridentes coristas y por otro, otro de adolescentes inquietas, empezó a volverse insoportable, y el concierto aún no había empezado. Debo estar haciéndome vieja, pero no entiendo a los fans que creen que podrán llevarse al cantante a su casa o que se enamorará de ellos a primera vista por demostrar más pasión o simplemente actuar con menos sosiego. Querría haber estado así de enamorada del Gakuto y haberme flipado tanto como ellos, así habría disfrutado un poco más el concierto ·_·Uuu
En fin, por fin las luces se apagaron y el bello salió, demostrando que es tan bello y perfecto como se le ve en las fotos xD. No puedo decir con qué empezó, pues entre los gritos y mi escaso conocimiento gakutiano, no atiné a escuchar nada más que un estruendoso barullo que me destrozó literalmente los tímpanos. Las primeras canciones fueron animadas, pude reconocer Nine Spiral, Speed Master y White Eyes, pero pronto empezó mi desconcierto, cuando al terminar una canción de las primeras Gakuto posó cual estatua griega en su plataforma, reclamando con su estupendismo gritos y más gritos, sosteniendo el sonido de las guitarras durante minutos que se me hicieron eternos!!! y es que no puedo gritar sin motivo alguno, solo porque seas un superdios guapísimo de la muerte posando con toda tu bellosidad. Una vez está bien, un baño de gritos y amor desenfrenado que te suban el ego hasta lo más alto, pero aquello me pareció más bien una prueba de resistencia, a ver hasta dónde podía llegar nuestra histeria motivándonos tan solo con su presencia.
La escena de las pausas para griterío se repitió durante todo el concierto tantas veces que pronto noté la escasez musical. Eso, y las poses de David de Miguel Ángel que se marcaban Gakuto y su compañero el pecho-palomo John xD. No es que no cantaran o bailaran, que lo hicieron, y muy bien y con muchas ganas. Es que aquello no parecía un concierto para emocionar a la gente con la música. Allí se estaba para lo que se estaba, para gritarle y reclamar la atención, intentando tocar cacha de todo el que se acercaba desde el escenario, como si fuéramos un puñado de solteronas hambrientas en un striptease. Mucho temí por mi físico y el de mi amiga que andaba un poco delicada, cada vez que el grupo lanzaba una camisa, una corbata o una simple botella de agua vacía (como si aquello fuera la papelera =_=).
Los momentos "pelea por la corbata de Yu" y "pelea por una baqueta" que me lanzaron tres o cuatro filas atrás me hizo perderme el principio de Vanilla, la canción más resalada y popular de Gackt. Unos minutos en los que todos hicimos un intento de bailar, pero que poco duró cuando Gakuto y John empezaron a sobarse descaradamente y la gente (y yo misma xD) se centró en lo morboso de la escena, con Gakuto metiéndole los dedos en el culo al compañero, omg! xDDDD El bailecito de todos los guitarras, bajos y vocalistas en la plataforma fue divertido y animado. Ese momento estuvo muy bien. Ese y Justified, otra en las que intenté bailar y evadirme tanto como pude. Jesus y Mind Forest también fueron de las canciones que más me lucieron. Gakuto y John cantaron varias canciones nuevas para mí, algunas más lentas en las que se agradeció el silencio del público para dejar que la voz se luciera totalmente. Esas cosas, como lo gritos que intentaban hacerse escuchar aprovechando la oportunidad del silencio, me confirmaban todavía más que la gente quería demostrar su respeto y/o su amor hacia él, más que haberse quedado ensimismados en la belleza del momento a capella.
El concierto se fue terminando, con todos ya descamisados, descorbatados, caminando de un lado al otro del escenario, poniendo los pies sobre la alta valla que contenía al público, dejándose tocar, y hasta besar! por la gente que se lanzó de golpe intentando tocar una bota o un poquito de pierna. Algunos suertudos hasta chocaron el puño con el propio Gackt. Lanzaron de todo, púas de guitarra sobre todo (mis amigas pillaron!), pajitas de botella xD, baquetas, y para terminar del todo, Yu sacó un calzoncillo de España, se lo restregó un rato, bailoteó con descaro y lo lanzó también, poniendo cierre al frenético espectáculo.
Dicho así, esto fue la leche, y bueno, para todo el que he hablado, bien que lo fue xD, pero yo tengo que confesar que el Gakuto no me emocionó ni me aceleró el corazoncito, su música y su presencia me resbaló hasta límites de los que yo misma me sorprendí, yo que suelo perder la cabeza en cualquier concierto. Tal vez me superó el nivel de pasión de la gente de mi alrededor, nivel que era imposible alcanzar cuando uno no es "fan" propiamente dicho. Eso y el no disfrutar de la música y el baile como suelo hacerlo (y encima me volvieron a dejar con las ganas de mi favorita, Lu:na). Mi cara de póker se mantuvo durante cada momento de pose, al no sentirme capaz de darle al Gakuto lo que pedía.
Aún así, al salir de la discoteca (de la que debo decir que me pareció fatal la manera de echarnos de allí sin dejarnos pasar a los baños ni siquiera), esperamos durante más de una hora a que el bello se decidiera a salir a deleitarnos una vez más con su paseillo.
En fin, Gakuto, temo que no volveré a ir a verte. Entiéndelo, no es por ti, es por mí. No he podido llegar a quererte tanto como pretendía ^ ^Uuuuu
El sábado pasado Gackt pasó por Barcelona para dar otro concierto de su gira europea con el grupo Yellow Fried Chickenz, en la sala Razzmatazz. Admito que nunca he sido muy fan del tío Gakuto, pero tiene canciones chulas, está macizo y me hace gracia su sobreactuado estupendismo. Me cae bien. Cuando se anunció hace cosa de dos meses que volvería en concierto, y tras escuchar las críticas y los ánimos de la gente que lo vio el año pasado, no tardé en animarme a ir a verlo también. Leñe, Gakuto no va a venir todos los años a España (o quizá sí, quién sabe xD, está en racha). Así que tiramos la casa por la ventana y me preparé para un finde de cachondeo con mis amigos de Barna con excusa de ir a ver al bello.
Quién me iba a decir que llegar a verlo iba a costar tanto. Empezando por el sustillo del jueves anterior con la noticia de la cancelación del concierto de Toulouse debido a una avería en el transporte, pasando por la tormenta monzónica que nos cayó en la cola y que nos puso como auténticas sopas (rayos y granizo incluidos), la ligera tensión entre las fans más acérrimas que se agobiaban por haber deshecho la cola por la lluvia y no poder mover a la gente para volver a su sitio (las buenas maneras no abundan en el mundo, tuve que hacer de pacificadora un par de veces), y terminando de nuevo con la amenaza de cancelación por el estado de la sala, en la que también había entrado agua, por fin se abrieron las puertas para pasar al tan ansiado concierto.
Decir que los dos chinorris que te instaban a comprar merchandising, con sus resplandecientes sonrisas, eran tan monos que te daban subidón ya desde la entrada de la sala. Pudimos pillar una estupenda 4-5 fila en el lateral izquierdo, frente al guitarrista Yu, en la que pronto un cámara del staff empezó a grabarnos descaradamente a mi amiga y a los de alrededor (fijo que salimos en algún vídeo de la gira xD), pero el olor a humanidad mojada y el sandwich en el que nos apresaron por un lado un grupo de estridentes coristas y por otro, otro de adolescentes inquietas, empezó a volverse insoportable, y el concierto aún no había empezado. Debo estar haciéndome vieja, pero no entiendo a los fans que creen que podrán llevarse al cantante a su casa o que se enamorará de ellos a primera vista por demostrar más pasión o simplemente actuar con menos sosiego. Querría haber estado así de enamorada del Gakuto y haberme flipado tanto como ellos, así habría disfrutado un poco más el concierto ·_·Uuu
En fin, por fin las luces se apagaron y el bello salió, demostrando que es tan bello y perfecto como se le ve en las fotos xD. No puedo decir con qué empezó, pues entre los gritos y mi escaso conocimiento gakutiano, no atiné a escuchar nada más que un estruendoso barullo que me destrozó literalmente los tímpanos. Las primeras canciones fueron animadas, pude reconocer Nine Spiral, Speed Master y White Eyes, pero pronto empezó mi desconcierto, cuando al terminar una canción de las primeras Gakuto posó cual estatua griega en su plataforma, reclamando con su estupendismo gritos y más gritos, sosteniendo el sonido de las guitarras durante minutos que se me hicieron eternos!!! y es que no puedo gritar sin motivo alguno, solo porque seas un superdios guapísimo de la muerte posando con toda tu bellosidad. Una vez está bien, un baño de gritos y amor desenfrenado que te suban el ego hasta lo más alto, pero aquello me pareció más bien una prueba de resistencia, a ver hasta dónde podía llegar nuestra histeria motivándonos tan solo con su presencia.
La escena de las pausas para griterío se repitió durante todo el concierto tantas veces que pronto noté la escasez musical. Eso, y las poses de David de Miguel Ángel que se marcaban Gakuto y su compañero el pecho-palomo John xD. No es que no cantaran o bailaran, que lo hicieron, y muy bien y con muchas ganas. Es que aquello no parecía un concierto para emocionar a la gente con la música. Allí se estaba para lo que se estaba, para gritarle y reclamar la atención, intentando tocar cacha de todo el que se acercaba desde el escenario, como si fuéramos un puñado de solteronas hambrientas en un striptease. Mucho temí por mi físico y el de mi amiga que andaba un poco delicada, cada vez que el grupo lanzaba una camisa, una corbata o una simple botella de agua vacía (como si aquello fuera la papelera =_=).
Los momentos "pelea por la corbata de Yu" y "pelea por una baqueta" que me lanzaron tres o cuatro filas atrás me hizo perderme el principio de Vanilla, la canción más resalada y popular de Gackt. Unos minutos en los que todos hicimos un intento de bailar, pero que poco duró cuando Gakuto y John empezaron a sobarse descaradamente y la gente (y yo misma xD) se centró en lo morboso de la escena, con Gakuto metiéndole los dedos en el culo al compañero, omg! xDDDD El bailecito de todos los guitarras, bajos y vocalistas en la plataforma fue divertido y animado. Ese momento estuvo muy bien. Ese y Justified, otra en las que intenté bailar y evadirme tanto como pude. Jesus y Mind Forest también fueron de las canciones que más me lucieron. Gakuto y John cantaron varias canciones nuevas para mí, algunas más lentas en las que se agradeció el silencio del público para dejar que la voz se luciera totalmente. Esas cosas, como lo gritos que intentaban hacerse escuchar aprovechando la oportunidad del silencio, me confirmaban todavía más que la gente quería demostrar su respeto y/o su amor hacia él, más que haberse quedado ensimismados en la belleza del momento a capella.
El concierto se fue terminando, con todos ya descamisados, descorbatados, caminando de un lado al otro del escenario, poniendo los pies sobre la alta valla que contenía al público, dejándose tocar, y hasta besar! por la gente que se lanzó de golpe intentando tocar una bota o un poquito de pierna. Algunos suertudos hasta chocaron el puño con el propio Gackt. Lanzaron de todo, púas de guitarra sobre todo (mis amigas pillaron!), pajitas de botella xD, baquetas, y para terminar del todo, Yu sacó un calzoncillo de España, se lo restregó un rato, bailoteó con descaro y lo lanzó también, poniendo cierre al frenético espectáculo.
Dicho así, esto fue la leche, y bueno, para todo el que he hablado, bien que lo fue xD, pero yo tengo que confesar que el Gakuto no me emocionó ni me aceleró el corazoncito, su música y su presencia me resbaló hasta límites de los que yo misma me sorprendí, yo que suelo perder la cabeza en cualquier concierto. Tal vez me superó el nivel de pasión de la gente de mi alrededor, nivel que era imposible alcanzar cuando uno no es "fan" propiamente dicho. Eso y el no disfrutar de la música y el baile como suelo hacerlo (y encima me volvieron a dejar con las ganas de mi favorita, Lu:na). Mi cara de póker se mantuvo durante cada momento de pose, al no sentirme capaz de darle al Gakuto lo que pedía.
Aún así, al salir de la discoteca (de la que debo decir que me pareció fatal la manera de echarnos de allí sin dejarnos pasar a los baños ni siquiera), esperamos durante más de una hora a que el bello se decidiera a salir a deleitarnos una vez más con su paseillo.
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